Cómo debe cuidar sus manos un masajista: 5 consejos fundamentales

Para un masajista sus manos son sagradas y por ello siempre tienen que estar perfectamente cuidadas. La parte más ágil del cuerpo son las manos y su destreza permite realizar las tareas más delicadas. Están en constante movimiento, apenas sin descanso durante todo el día y, además, reciben el trato más duro que cualquier otra parte del cuerpo.

Si ya eres quiromasajista conoces mejor b2ap3_thumbnail_manos.jpgque nadie que las manos requieren un cuidado regular diario y una buena revisión constante para mantenerlas limpias y uniformes. Si aún no lo eres y te estás formando o quieres formarte como masajista profesional, aquí te avanzamos unos consejos para su cuidado:

  1. Lávalas y sécalas bien. Para el lavado de las manos es recomendable usar agua tibia y jabones neutros. Después de lavarlas es muy importante secarlas bien.
  2. Protégelas del frío. En épocas frías es muy importante que no olvides abrigar las manos con unos guantes.
  3. Protégelas mientras realizas otros trabajos. Cuando realices otros trabajos, domésticos o de otro tipo, protege bien tus manos si se requiere. Por ejemplo, si vas a fregar, usa guantes de goma, y así evitarás que puedan salirte pequeñas fisuras.
  4. Hidrátalas. No olvides hidratar tus manos diariamente con una crema que sea específica para tu tipo de piel.
  5. Cuidado con el sol. Usa crema de protección solar como en el resto del cuerpo. Pero no sólo en verano, recuerda que las manos pasan mucho tiempo al aire libre y es la mejor manera de evitar manchas y síntomas de envejecimiento.

 

Otros consejos para cuidar las manos del masajista

Si notas que tus manos están afectadas por el agotamiento del trabajo diario, masajéalas. Nadie mejor que tú sabe cómo hacerlo. Así conseguirás aliviarlas y mejorar su flexibilidad. Para que no llegues a notar el estrés en tus manos, realiza algunos ejercicios durante la noche, sentado y con la columna derecha.

Unos sencillos ejercicios que servirán de mucho a tus manos son:

–   Tocar el piano en el aire y dibujar círculos con la muñeca.

–   Cerrar los puños con fuerza con el pulgar dentro de los dedos y abrirlos suavemente.

–   Extender las manos hacia afuera con los dedos separados y mantenerlas así durante 1 minuto.

Si sigues estos pequeños consejos tus manos te lo agradecerán y podrán soportar mucho mejor el trote diario que conlleva el ser masajista.

 

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