Historia del Masaje: el Imperio Romano

Si en la Antigua Grecia el Masaje formaba parte de los hábitos diarios de prácticamente todas las clases sociales, años después, durante el Imperio Romano, no fue demasiado diferente. De hecho, Roma heredó los conocimientos que dejaron Egipto y Grecia, gracias al legado y conocimientos de quienes estudiaron las ventajas del masaje y lo transmitieron a sus discípulos.

Asclepíades de BitiniaAsclepíades de Bitinia (125-56 a.C.), un médico de origen griego, recomendaba el masaje junto a la dieta, la hidroterapia, el ejercicio, medicamentos naturales y el reposo como técnicas terapéuticas para la prevención y el tratamiento de diferentes dolencias. Durante esta época cobraron especial importancia las termas, un lugar de descanso por excelencia pero muy limitado a las clases pudientes. En ellas, los taclatores eran los encargados de realizar los masajes e indicar los ejercicios de recuperación.

Entre los autores que destacaron en esta época podemos citar a Areteo, uno de los seguidores de Asclepíades que, al igual que su maestro, también recetaba el masaje como terapia física.

También Galeno (199-129 a.C.), que es considerado uno de los médicos más importantes de la historia, al igual que Hipócrates, se trasladó a Roma para ser el médico personal de Marco Aurelio. También se encargó de recopilar en numerosos libros sus investigaciones sobre el ejercicio y el masaje. Fue el responsable de clasificar el masaje en tres modalidades: firme, suave y moderado. Gracias a ello, consiguió nueve formas de masaje combinando dichas categorías, cada una de ellas con sus propias indicaciones.

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